Por David Cilia Olmos
A la memoria de Yolanda Robles Garnica
Como casi cualquier persona con un poco de curiosidad y una calculadora puede comprobar, las encuestas electorales en México más que para conocer la opinión de las personas, sirven (o buscan servir) para manipular o influir en esa opinión.
Sin embargo, al pretender las encuestas electorales ser un ejercicio “científico” y con cierto “rigor metodológico”, los resultados presentados por las empresas encuestadoras no siempre pueden ocultar la realidad.
El siguiente escrito pretende ayudar a mirar las encuestas publicadas desde otro punto de vista, de tal manera que permita, a pesar de las intenciones interesadas de las empresas, dar a conocer aspectos que bien explorados pueden ayudar a encontrar los datos de la realidad que pretenden ocultar.
Voto duro y voto ciudadano
Una verdad que ninguna empresa encuestadora podrá rebatir, es que en México, por lo menos a partir de 1988, el llamado voto ciudadano es el elemento determinante (o el más determinante) de los procesos electorales. Sin embargo todas las encuestas que nos presentan, omiten o esconden los datos relacionados con este elemento. Dan a conocer en número grandes y coloridos lo que quieren que haga cambiar nuestra opinión y ocultan el complemento de la información que podría permitir tener una visión más acercada a la realidad, en este caso los datos de la relación entre voto ciudadano, o independiente o no partidario, y el voto duro o partidario.
Hace seis años, cinco meses antes de las elecciones del 2006, terminé un estudio(1) a partir del análisis prospectivo de los datos de las encuestas que en esos momentos se publicaban, de la serie de datos de las encuestas y resultados electorales de 1994 al 2003 que magníficamente presentaba Alejandro Moreno en su libro El Votante Mexicano y del análisis de la relación Voto Duro-Voto Ciudadano.
Los resultados de dicho estudio prospectivo hacían prever un equilibrio de fuerzas entre dos de los tres candidatos, sin embargo la euforia (en enero del 2006) por las encuestas que situaban muy por arriba a Andrés Manuel López Obrador en ese momento impidieron tomar las medidas adecuadas y lamentablemente las conclusiones del estudio coincidieron con exactitud con los resultados electorales finalmente obtenidos.
No estoy diciendo que en 2006 no hubo fraude electoral. Estoy diciendo que en 2006 no se hizo el análisis de la relación voto duro-voto ciudadano que podría haber abierto varios focos rojos que atender.
Hoy sucede exactamente el otro lado de la moneda. Los ciudadanos, al observar las obscenas encuestas electorales y aunque no lo confiesan, sienten cierto desánimo, y cierto fatalismo. Convencidos de que han hecho todo lo posible para enfrentar a la dictadura de los medios de comunicación, expresan euforia pero también se hacen a la idea de que --a la mera-- es imposible remontar la abrumadora barrera psicológica que todas las encuestas han impuesto en contra de un cambio de gobierno y un cambio de rumbo. Todo parece indicar que el príncipe de los tontos va a ganar el cargo también de presidente de México.
Pero no es así.
La verdad detrás de la encuesta de Reforma
El próximo domingo unos 50 millones de personas acudirán a votar para elegir al Presidente de la República, además de senadores y diputados federales. Según la encuesta de Reforma publicada el día 27 de junio 2012, los resultados en términos gruesos serían los siguientes:
Fuente: Periódico Reforma, 27 de Junio de 2012.
Sin embargo, en su encuesta del 19 de junio del 2012 el periódico Reforma presenta, luego de un cuadro semejante al anterior, publica el cuadro de INTENCIÓN DE VOTO DE LOS ELECTORES INDEPENDIENTES, que casi pasa desapercibido.
Fuente: Periódico Reforma, 19 de Junio de 2012.
¿Qué significa este cuadro con sus letras chiquitas y su gris casi invisible? Bueno, se trata de la llave que nos permite derrumbar la muralla de mentiras estadísticas.
“Electores independientes” es el término que el periódico Reforma da a lo que otros hemos llamado voto ciudadano, este voto representa según la misma encuesta, el 38% del total de las personas que emitieron sus preferencias(2).
Aunque es una cifra en realidad baja, este dato proporcionado por Reforma, puede servir para hacer el siguiente ejercicio mental: Si sólo electores independientes asistieran a votar el próximo domingo primero de julio, los resultados serían: López Obrador 41% de los votos, Peña Nieto 26%, Josefina Vazquez Mota 23% y Cuadri 10%.
Pero bien sabemos que no sólo irán a votar los electores independientes, sino todos, y los que tienen esta característica de “electores independientes” representan solo el 38% del total --según el mismo Reforma--. Con este dato podemos calcular la proporción real que para cada candidato representa el voto ciudadano.
Fuente: Elaboración propia.
Haciendo el mismo ejercicio con el 62% restante (100% - 38% = 62%), podemos saber la porción de intención del voto con los electores restantes.
Fuente: Elaboración propia.
La suma de las porciones de ELECTORES INDEPENDIENTES y de los ELECTORES RESTANTES nos da el siguiente cuadro:
Fuente: Elaboración propia.
Así las cosas, la diferencia real entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador es solo de 0.5%, medio punto porcentual (35.3 – 34.8), y no de 10 o más puntos como pretenden hacer creer la casi totalidad de las empresas encuestadoras.
La “ventaja” de EPN sobre AMLO es una flagrante mentira se hace evidente aun considerando válidos los datos que nos ofrecen las encuestadoras, en este caso, el periódico Reforma.
Aun considerando “buenos” los datos de Reforma podemos estar más optimistas, sin embargo todo está aún por definirse.
La verdadera dimensión del voto ciudadano
El periódico Reforma tiene --comparativamente con las demás encuestadoras-- un gramo más de seriedad (o un gramo menos de las toneladas de la desfachatez que acompaña a estas empresas), en su encuesta del 25 de abril 2012 nos dice que la porción de voto ciudadano es de 45% (no del 38% que nos dijo el 19 de junio).
Fuente: Periódico Reforma, 25 de abril de 2012.
Así las cosas los resultados con ese dato más cercano a la verdadera dimensión del voto ciudadano, los resultados serían, siguiendo la misma metodología, más o menos los siguientes:
Con lo que AMLO estaría ganando en este escenario con poco más de un punto porcentual.
La evolución histórica del voto ciudadano en nuestro país puede verse en el estudio realizado por el autor a partir de los datos proporcionados por Alejandro Moreno(3).
Los datos e reflejan en el siguiente cuadro :
Fuente: votoduro5.ppt en: https://docs.google.com/open?id=0Bw4levBorHvRTl9qczZOUE5Za0k
Los datos sobre voto ciudadano se remontan al año 89, un año después de las primeras elecciones que pueden llamarse así en este país. Para el 2002, el voto ciudadano representaba el 34% y su tendencia considerando el año 1997 al 2002 es de evidente crecimiento. Para el 2006, el voto ciudadano ya se ubicaba en el 35%.
Fuente: votoduro5.ppt en: https://docs.google.com/open?id=0Bw4levBorHvRTl9qczZOUE5Za0k
En la actualidad, otros estudios, como el de Buendía&Laredo, sitúan el voto ciudadano (el voto que “Cambia dependiendo del candidato”) en 44%, asignándole un 18% de voto duro a favor del PRI, un 10% a favor del PAN y un 15% a favor del PRD.
Fuente: www.buendiaylaredo.com
Igualmente si consideramos que la intención del voto de los ELECTORES INDEPENDIENTES representa el 44% del total, tenemos los siguientes resultados en base a la encuesta de Reforma del 27 de junio (Cuadro Electores Independientes).
Fuente: Elaboración propia.
Si a estos datos le agregamos los datos de voto duro que presenta Buendía & Laredo encontramos lo siguiente:
Fuente: Elaboración propia.
Lo que coloca a AMLO 3.5 puntos porcentuales por encima de EPN. Aunque faltan los datos de la chiquillería, o chiquipartidos, o bien no cuentan aún con un voto duro significativo, o la suma de los que están a favor de EPN se opone la suma de los que están a favor de AMLO.
De arrepentidos está empedrado el camino del infierno
Es evidente que el juego del PRI y su candidato Enrique Peña Nieto de “espejito espejito quién es el más bonito”, en el caso de la mayoría de las encuestas le empezó a salir mal. Pero hubo encuestadoras como Reforma, que convencidos de su propia honradez aguantaron un periodo en un rigor metodológico más serio, pero al final se sumaron a la manipulación descarada.
Fuente: Periódico Reforma, 31 de Mayo de 2012.
El punto de quiebre para Reforma fueron sus resultados del 31 de mayo, con estos datos se asomaron un poco a la realidad de la opinión pública nacional y tuvieron miedo, les mareó la altura a la que habían llegado y a partir de ahí cucharearon su metodología, manosearon su muestra, su universo de atención, para poder llegar después a las conclusiones más acordes con su clase, es decir, con la clase de canallas que se dedican a sacar dinero de manipular datos de opinión.
No obstante, nos han permitido, por datos y pistas que dejaron sueltas, descubrir datos más cercanos a la opinión de los mexicanos y más aún, haciendo el lado el cuchareo de las dos últimas encuestas, nos permite ver la tendencia real de la intención del voto. Les agradezco.
Así las cosas es previsible la votación que en verdad se refleja en las encuestas daría aproximadamente en el escenario más conservador un empate en 35% entre Lopez Obrador y Peña Nieto, lo que representa que cada uno de ellos tendría alrededor de 17.5 millones de votos, y en el escenario más probable un triunfo de López Obrador con 35.50%, unos 17.75 millones de votos considerando una abstención de 36%, contra 34.25%, unos 17.12 millones de votos en el mismo caso, a favor de Peña Nieto.
Tambíen es posible prever, considerando el universo de personas que las encuestadoras consideran (no en los lugares apartados o marginados, no a sectores sociales o barrios que den miedo a los encuestadores, etc.) y considerando el trabajo de base realizado por uno de los candidatos en todos los municipios del país, que en realidad la diferencia sea mucho mayor a la que hemos previsto.
En el primer escenario UN VOTO haría la diferencia, y en el segundo escenario la diferencia sería de alrededor de medio millón de votos, en el tercer escenario solo podremos saberlo la noche del primero de julio.
Perdonen lo largo de este escrito, pero yo no tengo la culpa de que el asunto sea complejo y que desentrañar las mentiras en las que tantos miles de millones de pesos se han invertido nos haya costado 9 paginitas. Aunque a decir verdad podría aún ser más largo.
Dedico este análisis a la compañera Yolanda Robles Garnica, combatiente indoblegable por la justicia y la dignidad, quién recientemente ha fallecido luego de una larguísima enfermedad y que por cierto, siempre se quejaba de lo largo de mis escritos.
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(1) David Cilia Olmos, presentación Power Point votoduro5.ppt, en https://docs.google.com/open?id=0Bw4levBorHvRTl9qczZOUE5Za0k
(2) En realidad los estudios sobre voto ciudadano presentan siempre una cantidad mayor a la expresada por Reforma y una tendencia creciente.
(3) Moreno Alejandro, El Votante Mexicano, FCE, México 2003.